La psicología de la deuda: cómo mantener una actitud positiva al pagar los préstamos

Last updated on Mar 15, 2024 • Written by Financial Expert Team

Cuando hablamos de liquidar deudas, la conversación suele estar dominada por números: tipos de interés, EDE, calendarios de amortización y saldos de capital. Creamos hojas de cálculo y utilizamos Calculadoras EMI para determinar exactamente cuándo estaremos libres de deudas.

Pero cualquiera que alguna vez haya contemplado una enorme montaña de deudas, ya sea por préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito o una hipoteca pesada, sabe la verdad: pagar deudas es profundamente psicológico.

Es emocionalmente agotador enviar una gran parte del cheque de pago que tanto le costó ganar a un banco cada mes. La fatiga por la deuda es real y es la razón número uno por la que las personas abandonan sus planes de pago. Aquí hay cuatro estrategias psicológicas que lo ayudarán a mantenerse positivo y motivado en su camino hacia la liberación de deudas.

1. Pasar de la "privación" al "empoderamiento"

La trampa mental más común en la que cae la gente es ver el pago de la deuda como un castigo. Te dices a ti mismo: "No puedo salir a comer debido a mi deuda" o "No puedo comprar esos zapatos porque tengo que pagarle al banco". Esta mentalidad te enmarca como una víctima y genera resentimiento.

En lugar de eso, cambia el guión. Replantee sus pensamientos desde la privación hasta el empoderamiento. Dígase a sí mismo: "Elijo cocinar en casa hoy para poder comprar mi libertad mañana". Cada pago adicional que realiza es una elección consciente para recuperar su tiempo y tranquilidad en el futuro.

2. El debate entre la bola de nieve y la avalancha de deuda

Matemáticamente, la forma más eficiente de pagar múltiples deudas es el método Avalancha de Deuda: primero cancelas el préstamo con la tasa de interés más alta, lo que te ahorra la mayor cantidad de dinero.

Sin embargo, psicológicamente, el método de la bola de nieve de la deuda suele funcionar mejor. Con el método Snowball, usted ignora las tasas de interés y paga primero el saldo de su préstamo más pequeño.

¿Por qué funciona esto? Porque los seres humanos están programados para anhelar victorias rápidas. Pagar esa pequeña factura médica de $500 o el saldo de la tarjeta de crédito libera una dosis de dopamina. ¡Tachas toda una deuda de tu lista! Ese impulso psicológico le brinda la energía emocional necesaria para afrontar el próximo préstamo más importante.

3. Visualice el progreso "invisible"

Una de las partes más difíciles de pagar una hipoteca o un préstamo de automóvil importante es que durante los primeros años, casi todo el pago se destina a intereses, no al capital. Se siente como si estuvieras corriendo en una cinta.

Para combatir esto, es necesario visualizar el progreso invisible. Imprima un cronograma de amortización (que puede generar usando nuestra Calculadora de EMI para préstamos hipotecarios) y resalte físicamente cada pago que realice. Alternativamente, cree un gráfico visual en su refrigerador, como un termómetro, y coloréelo a medida que baje su saldo de capital. Hacer visible lo invisible mantiene tu cerebro ocupado.

4. Celebre los micro-hitos (sin gastar dinero)

Si su objetivo es pagar una deuda de $50,000, esperar hasta llegar a $0 para celebrar es una receta para el agotamiento. El viaje es demasiado largo.

Establecer micro-hitos. Celebre cuando obtenga el saldo inferior a $40,000. Celebre cuando pague el 25% del monto total. Celebre cuando realice seis meses consecutivos de pagos en exceso.

La clave es celebrar sin sabotear tu progreso. No recompense el pago de una tarjeta de crédito yendo de compras. En lugar de eso, recompénsate con un día de caminata, una noche de cine en casa con tus bocadillos favoritos o simplemente tómate un momento para reconocer tu disciplina.

Conclusión

La deuda es pesada, pero no es permanente. Al reconocer que el pago de la deuda es un maratón psicológico, puede desarrollar resiliencia mental. Perdónate los errores financieros del pasado, celebra tu progreso actual y mantén la vista fija en la libertad que te espera en la línea de meta.